29 de noviembre de 2025
Una Titanita muy Tilitante
Si este nombre no te suena o todavía no lo has jugado, me das un poco de envidia. La primera vez que me adentré en esta aventura fue toda una sorpresa: experimenté algo completamente distinto a todo lo que había probado hasta entonces. Un juego de 2011 que creó su propio género, el llamado “souls-like”, y que aún a día de hoy, casi en 2026, merece muchísimo la pena descubrir.
El juego pondrá a prueba tu destreza con el mando, tu valentía y también tu paciencia hasta límites insospechados…pero no tengas miedo (aunque lo tendrás). Si perseveras, merecerá la pena.
La primera vez que te enfrentas a Dark Souls te sientes perdido, sin directrices claras, incluso aislado, pero, aunque no lo creas, esa es precisamente una de sus grandes virtudes.
Dark Souls nos sumerge en un mundo hostil, sin un mapa que nos guíe, con una historia críptica que tendremos que ir desentrañando poco a poco…pero también encontraremos remansos de paz, aprenderemos a dominar a nuestro personaje y a moldearlo a nuestro estilo.
Con el tiempo lograrás vencer a esos enemigos que al principio parecían imposibles y vivirás momentos memorables que, te aseguro, no te dejarán indiferente.
Esta ha sido la segunda vez que lo completo y, aunque empecé a rejugarlo casi por casualidad, no he podido parar: ha sido toda una delicia. A pesar de recordar muchos detalles, he optado por un tipo de personaje distinto, he seguido la historia por otros derroteros y he descubierto nuevos lugares que dejé atrás en mi primera partida.
Y por último:
Cuídate, amig@, y no se te ocurra volverte huec@. (Laurentius of the Great Swamp)
Los dragones jamás serán olvidados. (Hawkeye Gough)
Los efectos de sonido, absolutamente fascinantes, como:
La ausencia de mapa. Es increíble cómo el hecho de que el juego no nos guíe de forma explícita hace que los caminos se nos graben a fuego en la memoria. ¿No creéis que estamos perdiendo esta capacidad por depender siempre del Google Maps o del GPS para todo? 🤔
Que solo exista un único nivel de dificultad me parece brillante. Aunque pueda parecer que está pensado solo para jugadores muy exigentes, el propio juego ofrece suficientes herramientas como para adaptar el reto a cada estilo de juego.
Poder guardar la partida en cualquier lugar.
Cómo Dark Souls nos invita a explorar y a no dar nada por imposible. Nos pone constantemente a prueba haciéndonos arriesgar las almas acumuladas por adentrarnos en lo desconocido.
La sensación de inmersión, que se mantiene durante todo el viaje.
Que la música solo aparezca en momentos o lugares clave. La ausencia casi total de banda sonora durante gran parte del recorrido hace que, cuando finalmente suena, el impacto sea aún mayor.
No poder comparar directamente el equipo que llevas puesto con el que vas a comprar.
No poder consumir Humanidades desde la hoguera. No poder quitarte el estado de hueco directamente allí y tener que salir al menú rompe un poco el ritmo.
El inventario es bastante rígido. Todo está mezclado (escudos, espadas, garrotes, arcos…), sin una opción clara de ordenarlo por categorías o atributos, más allá de la ordenación manual.
La ausencia de un botón de “reparar todo”.
Los pactos no terminan de hacerme clic. Me resultaron confusos: en varias ocasiones me uní a uno y abandoné otro casi al azar. Hay muy poca información dentro del propio juego y muchas veces no queda claro si una decisión te va a beneficiar, perjudicar o dejar igual.
Nivel 84
Demonio de Tauro:
En mi primera partida me costó muchísimo llegar hasta aquí, sin embargo, esta vez fue un agradable paseo atravesar el Burgo de los no muertos.
Gárgolas campana:
Otros enemigos con los que sudé la gota gorda en mi primer encuentro y que ahora fueron bastante más asequibles.
Mariposa Lunar:
El Jardín Tenebroso me dejó secuelas en mi primera partida, así que esta vez lo exploré casi corriendo, sin entretenerme demasiado. Con la inteligencia subida y Flechas de Alma fue súper sencillo.
Havel:
Respect!
Demonio de Aries:
Aunque tenía un recuerdo horrible de este enemigo, decidí enfrentarme a él. Arrinconado en un saliente de la parte superior, conseguí derrotarlo sin mucha dificultad.
Hidra:
Me encanta ver a este majestuoso enemigo desde el puente de Sif.
Golem de Cristal Dorado:
Una vez derrotada la Hidra, aparece este gólem al final del lago. Es un enemigo necesario para acceder al DLC de Artorias of the Abyss. Lo derroté, aunque en esta ocasión no lo jugué.
Dragón Boquiabierto:
¿Puede que sea uno de los enemigos más sencillos del juego?
Descarga Incesante:
Uff…este enemigo fue durillo.
Gólem de Hierro:
Al fondo, en lo alto de la Fortaleza de Sen, que por cierto disfruté mucho en esta ocasión, derroté a este gólem y por fin tuve vía libre para entrar en Anor Londo.
Molinete:
Antes de ir a Anor Londo, me dirijo a las Catacumbas para hacer el pacto del Siervo del Rey del Cementerio y conseguir el Anillo de Espiritismo de la Luna Negra.
Demonio del Refugio:
Intento ir más allá de las Catacumbas y entro en la Tumba de los Gigantes, pero sin luz desisto rápidamente y consigo salir sudando (ya que todavía no tengo la Vasija del Señor). Voy al Refugio de los No Muertos a acabar con este enemigo y conseguir la Muñeca Peculiar.
Gwyndolin:
Es un jefe que requiere velocidad, así que consigo la victoria quitándome todo el equipo menos la espada.
Caballero de la Luna Oscura:
Tras vencer a Gwyndolin, este caballero, también conocida como la Guardiana del Fuego de la Primera Hoguera de Anor Londo, se vuelve hostil y tengo que derrotarla, perdiendo una hoguera donde refugiarme.
Priscilla:
Consigo entrar en el Mundo Pintado de Ariamis gracias a la muñeca que encontré previamente.
Ornstein y Smough:
Consigo derrotar a estos dos grandes y puñeteros guerreros.
Sif:
En esta partida pasé lo justo por el Jardín Tenebroso. De hecho, ni siquiera obtuve el Emblema de Artorias. Solo fui para ver las vistas desde el puente hacia la Hidra y enfrentarme a Sif.
Los Cuatro Reyes:
A base de maldiciones pasajeras me abrí paso por las Ruinas de Nuevo Londo y me lancé al abismo con el anillo del lobito.
Demonio Ciempiés:
Antes de llegar, salvé a Solaire de su locura y seguí teniéndolo a mi lado. Conseguí vencer a este bicho con su ayuda.
Lecho del Caos:
Qué horror de enemigo…esos barridos que hace con los brazos/ramas…
Seath, el Descamado:
Al fondo de la Cueva de Cristal me esperaba el traidor descamado, al cual ajusticié sin mucho problema.
Nito:
Volví a la Tumba de los Gigantes, ahora sí, con un foco en la cabeza gracias al Gusano de la Luz Solar. Aunque con algunos problemillas por los esqueletos esbirros de Nito, conseguí acabar con él.
Gwyn, Señor de la Ceniza:
Solaire, mi mejor colega y fanático solar, me ayudó a terminar con lo que quedaba de Gwyn. Él siguió su camino y yo me fui por otro, renunciando a la Edad del Fuego y buscando el comienzo de una nueva Edad Oscura.
💩 Peor jefe:
🤢 Enemigo más insoportable:
🐶 Jefe al que más pena da eliminar:
🏆 Mejores jefes:
Es alucinante la cantidad de contenido que puedes dejar de lado si no te das cuenta, que es justo lo que me pasó en mi primera partida. En esta segunda he explorado los siguientes lugares:
El Mundo Pintado de Ariamis: Se ha convertido en uno de mis rincones favoritos del juego, no solo porque sea un buen lugar para farmear almas, sino por su belleza y su ambientación.
El Gran Hueco: Lo descubrí por casualidad perdiéndome por La Ciudad Infestada, que, por cierto, esta vez fue mucho más liviana conmigo.
El Lago de Ceniza: Continuando más allá del Gran Hueco, llegué a este lugar tan sorprendente y gigantesco.