4 de febrero de 2026
Me llamo Laura, no Muñeca
Laura Bow in The Dagger of Amon Ra es la segunda entrega de las aventuras de Laura Bow.
Nos situamos en el año 1926 y Laura, recién graduada, viaja a Nueva York para arrancar su debut profesional en un prestigioso periódico neoyorquino.
Un comienzo de juego memorable, con una historia, un humor y ambientación fascinantes, que me engancharon desde un primer momento.
The Dagger of Amon Ra es un juego en el que descifrarás enigmas e interrogarás a muchos personajes, al puro estilo de una novela de Agatha Christie. El juego es todo un reto, especialmente si quieres resolver todos sus misterios, te recomiendo coger papel y lápiz y no dejar pasar ningún detalle.
Si te gustan las aventuras gráficas point and click y el género detectivesco, te invito a probarlo: no te decepcionará.
Para terminar, como nos recomienda la mismísima Laura al final del manual de instrucciones:
Buena suerte, y recuerda: Guarda el juego a menudo, guarda pronto. Ahora Laura se encuentra en la Gran Ciudad, y el peligro acecha.
La mecánica de preguntar/interrogar para conseguir información en función de lo que Laura tiene apuntado en su cuaderno es genial. Iremos interrogando a los personajes y preguntándoles por temas específicos, lo que hace que parezca una novela de Agatha Christie buscando al asesino y sacando los trapos sucios que tienen entre ellos.
Es un juego muy inmersivo, con una atmósfera especial. La mayor parte del juego se desarrolla dentro de un museo de arqueología del que no podemos salir. Las horas van pasando a la par que los acontecimientos y realmente se consigue la sensación de intriga y de estar allí encerrado.
Me ha sorprendido alguna mecánica (que no voy a comentar para no spoilear) para encontrar pistas, que se sale del clásico “haz clic aquí” o “usa tal objeto”.
Como es habitual en las aventuras de Sierra, nuestra querida Laura puede morir en ciertos momentos del juego, algo que nos ayuda a pensar dos veces antes de hacer algo muy disparatado y que nos gratifica al esquivar la fatalidad.
La edición física del juego viene con varios documentos, entre ellos, una guía del museo, simulando lo que podría ser la de un museo real. Esta nos lleva por las diferentes áreas, además de hablarnos de las personalidades que lo gestionan: toda una delicia…literalmente lo contrario a los, por desgracia, actuales “code in a box”.
No hay ningún tipo de ayuda sobre qué es o no clicable. Lo hace más difícil, pero también provoca que nos fijemos más en cada detalle: cualquier cosa puede ser clicable.
Que haya que usar el icono de “coger” para entrar en puertas de otras ubicaciones, en vez del de “mover”, como suele ser lo habitual y más natural en mi opinión.
Que tengamos que enseñar el pase de prensa cada vez que viajamos en taxi.
Que al hacer una pregunta desde nuestro cuaderno y volver a abrirlo para hacer otra no se guarde la posición anterior.
Las acciones y la UI pueden ser un poco confusas. Encuentro muy raro que haya dos formas de observar cosas: una normal y otra con la lupa para ver más en detalle, lo que hace que a veces pasemos por alto información importante.
Me habría encantado tener algunos atajos de teclado para activar diferentes acciones rápidamente.
Nos podemos quedar atascados en varios puntos del juego, donde no nos quedará otra opción que volver a alguna partida guardada anterior (me ha ocurrido en dos ocasiones). Por favor, solo decirte que no se te olvide el “queso”.
El juego tiene dos versiones:
En el museo hay una sala llamada “La Galería de Antiguos Maestros”:
Si nos fijamos bien, en algún lugar del juego encontraremos el número de teléfono de Roberta Williams.